domingo, 10 de julio de 2011

AL QUE ESTA SENTADO EN EL TRONO

Al que Está Sentado en el Trono y al Cordero. Apocalipsis 5:13

Por Julio César Clavijo Sierra
Extracto tomado del libro
Un dios Falso Llamado Trinidad, págs. 438-441



La "teología" trinitaria sostiene que la referencia bíblica al que está sentado en el trono y al cordero, es una referencia a una pluralidad de personas en la Deidad, y por lo tanto una evidencia de la trinidad. Un escritor trinitario dice:

"Para frustración del modalista, en el capítulo 5 de Apocalipsis... encontramos al que estaba en el trono (Ap. 5:1) -- el Padre, según el contexto. También encontramos al Cordero, el único digno de abrir el libro, el cual se acerca al trono y toma el libro de la mano del que estaba en el trono (Ap. 5: 1-7). La identidad del Cordero es irrefutable, es Jesucristo. El punto es que hay dos personas claramente distintas en el texto. Lo mismo sucede en Ap. 21:23 y 22:3-5, donde dos personas son descritas en el texto. El modalista no tiene respuestas con sentido para estas cosas." [1]

Si supusiéramos de manera extrabíblica, que la referencia al que está sentado en el trono y al Cordero es una referencia a dos personas, vemos entonces que este texto no hablaría sobre ninguna trinidad sino de binitarismo o diteísmo. Si la trinidad fuera bíblica, ¿por qué Apocalipsis 7:10 no dice que la salvación se la debemos al que está sentado en el trono, al Espíritu Santo y al Cordero?

El error de la interpretación trinitaria consiste en ignorar el alto contenido simbólico del libro del Apocalipsis. Apocalipsis es un libro de género apocalíptico, en el que las visiones y el uso de símbolos (especialmente de figuras de animales) son rasgos distintivos. (Para mayor información sobre la profecía de tipo apocalíptico vea el Capítulo 12. Pasajes Controversiales del Antiguo Testamento, especialmente la Sección "El Hijo del Hombre y el Anciano de Días).

Es evidente que el capítulo 5 de Apocalipsis, es una visión de carácter simbólico, pues Juan dice que vio a Dios que estaba sentado sobre el trono, pero la Escritura afirma que nadie ha visto ni verá jamás a Dios (Éxodo 33:20, 1. Timoteo 1:17). Además Juan dijo que aquel que estaba sentado en el trono tenía una mano derecha física y en su mano tenía un libro (Apocalipsis 5:1), pero la Escritura enseña que Dios es omnipresente (Salmo 139:7-10) y por lo tanto no tiene ningún lado derecho físico (Para mayor información vea el Capítulo 11. La Diestra de Dios).

Otra evidencia del género apocalíptico, es que se usa el simbolismo de un animal, de un Cordero, que parecía haber sido ofrecido en sacrificio, pero aún permanecía de pie y se movía como sí tuviera vida. Este Cordero no era un cordero normal pues tenía siete cuernos y siete ojos. Sin embargo sus siete cuernos y sus siete ojos, son sólo un símbolo de los siete espíritus de Dios que han sido enviados por toda la tierra (Apocalipsis 5:6). Por supuesto, la referencia a los siete espíritus de Dios es simbólica de la perfección y de la omnipresencia de Dios, pero también puede referirse a la profecía de Isaías, que anunciaba que sobre el Mesías reposaría (1) el Espíritu de Jehová, (2) espíritu de sabiduría y (3) de inteligencia, (4) espíritu de consejo y (5) de poder, (6) espíritu de conocimiento y (7) de temor de Jehová. (Isaías 11:1-2). La referencia al Cordero de sacrificio, es sin lugar a dudas simbólica del sacrificio que Cristo, como un ser humano puro, hizo a favor de la humanidad para que pudiéramos tener libre entrada al reino de los cielos (1. Pedro 1:19). Cristo nunca fue un cordero literal, pero el sacrificio de los corderos, de los toros y de los machos cabríos que santificaban al pueblo, eran tipo del Mesías, que sería el verdadero sacrificio a favor de la humanidad (Hebreos 9:12-14). Por eso, él fue llamado el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29, Juan 1:36).

Cuando Juan oyó que ninguno, ni en el cielo ni en la tierra, ni debajo de la tierra era digno de mirar, de abrir o de leer el libro de la vida, estalló en llanto (Apocalipsis 5:4). Sin embargo se le aseguró que un León había vencido y que ese león podía abrir el libro para desatar sus siete sellos. La figura del león, ha sido utilizada como el símbolo de un rey, y por eso es un símbolo apropiado para Jesucristo, que como León de la tribu de Judá, es el descendiente de David que reinará con justicia sobre todos los hombres (Génesis 49:8-12, 2. Samuel 7:12, 1. Crónicas 17:11). No obstante, aunque a Juan se le prometió un león, lo que apareció para abrir el libro fue un cordero. Una evidencia más para observar el carácter simbólico de estos textos.


En resumen, Apocalipsis capítulo 5, es un pasaje simbólico que nos enseña de otra manera, que el Dios único, el Padre eterno fue manifestado en carne. Ninguno de nosotros podía ser salvo si Dios mismo no se hubiera hecho semejante a los hombres y hubiera pagado en la cruz el precio por nuestros pecados. El sacrificio de Jesús aplacó la ira de Dios sobre la humanidad, por eso todo aquel que acepte el sacrificio de Cristo Jesús, será salvo (Romanos 10:9).

Si aún así, alguien contiende que la explicación de Apocalipsis 5 es literal y no simbólica, simplemente está manifestando su concepción politeísta, pues estaría creyendo en dos personas con cuerpos limitados y separados, que podían acercarse el uno al otro y pasarse objetos el uno al otro, tal como se creía en la mitología.

La siguiente pintura, es un buen reflejo de ese pensamiento:

"Rea y Cronos. En la mitología griega, Rea es la madre de los dioses. Aquí aparece representada dando a su esposo Cronos, una piedra envuelta en pañales en lugar de su hijo Zeus. Esta obra, realizada entre los siglos I y III, está en la base de una estatua de piedra en el Museo Capitolino de Roma." [2]


Notas
 
[1] Pablo Santomauro. Artículo "Contestando Argumentos de los Pentecostales Unicitarios contra la Doctrina de la Trinidad - Parte 2.
www.salvacioneterna.com/parte_2.pdf
[2] Biblioteca de Consulta Microsoft R Encarta R 2005. c 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

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